12.11.2008
La Ley del Habla
Leo en estos días Operación Shylock, novela de Philip Roth, un escritor al que admiro, capaz de integrar el drama y el humor, de reflexionar sobre política y filosofía sin perder el hilo de sus ricas tramas, poseedor del don de convertir a sus obsesiones personales en temas universales y de hacerlo todo con una riqueza de imágenes, de lenguaje y de recursos literarios que merecen celebrarse. De Roth hay mucho y bueno: El lamento de Portnoy, La visita al maestro, Mi vida como hombre, La caída de los ídolos, El profesor de deseo o su reciente y conmovedora Sale el espectro, por nombrar algunas. En Operación Shylock un personaje recuerda a Chofetz Chaim, humilde rabino polaco al que considera su maestro, y señala que, para combatir las habladurías, las malas lenguas, las palabras insensatas, los discursos huecos y falsos Chaim formuló la Ley del Habla. Es una ley breve, sencilla y poderosa que se enuncia así: “No irás diciendo habladurías entre los tuyos”. Y se acompaña de la siguiente plegaria: “Otórgame el don de no decir nada innecesario”. Si se aplicara la ley, si se cumpliera la plegaria, cuánto más sanos serían nuestros vínculos.
26.11.2008
Un puño, una sociedad
En lo que va del año han muerto en la Argentina 240 mujeres golpeadas por hombres, hombres que son en la mayoría de los casos conocidos por ellas (maridos, parejas, amantes, etc.). Esto es lo que se sabe, lo denunciado. Ha habido más de 50 mil denuncias de violencia contra mujeres. Y se sabe que sólo un 30 por ciento se denuncia. Si se sabe es porque el 25 de noviembre fue el Día de la No Violencia contra la Mujer y los medios (no todos, una minoría) le dieron un pequeño espacio a la noticia. El mismo pequeño espacio que le da la sociedad en general. El “por algo será” sigue siendo marca de fábrica de la sociedad argentina. Lo que cambia es el destinatario. No hay piquetes por las mujeres golpeadas y muertas, ni una palabra de la Presidente (que no ha hecho nada por el género al que pertenece y al que de tanto en tanto menciona como si un apuntador oculto se lo hiciera recordar, una Presidente que sigue rendida a los atributos del macho alfa y obedeciéndolo en sus arranques de masculinidad prepotente y tóxica). No hay piquetes, y los medios que tanto espacio dedican a la Davis perdida o al regreso del baile del caño (producto de mentes machistas para mentes machistas) ya cumplieron, ya le dedicaron dos líneas o un minuto al tema. Listo. En cada puño que golpea a una mujer, va la responsabilidad de toda una sociedad.