Principal  
  ¿Quién es? 
   Libros Publicados 
   Artículos  
 Entrevistas  
   Agenda
   Conferencias  
   Reflexiones  
   Narrativa  
   Mis Links 
   Libro de visita

     

 


Reflexiones Semanales


10.06.2008
Sólo quedan 200 palabras
En el impresionante yacimiento arqueológico de Monte Alban (Oaxaca, México), se pueden observar, y comprender, numerosos petroglifos que conservan la escritura zapoteca. Esa escritura, explican los arqueólogos, fue acaso la primera de Mesoamérica. Los textos, abundantes en información, del Museo de ese sitio explican que dicha escritura surgió para conservar la memoria y trasladar conocimientos a las generaciones subsiguientes. Parado allí, ante esos poderosos testimonios, surgió ante mí una estremecedora paradoja. La escritura nació para abastecer y prolongar la memoria colectiva, para establecer lazos entre las generaciones, para reafirmar la noción de que somos parte de un todo que trasciende el tiempo y el espacio. Y, hoy, adictos a la velocidad, enfermos de fugacidad, vacíos de trascendencia, alérgicos a la memoria, burlándonos de lo “viejo” sólo porque es anterior a nosotros, usamos la más avanzada tecnología de la historia para destruir el idioma, pulverizar la memoria, vivir en el inmediatismo más superficial y menos comprometido. Basta con ver los mensajes de texto (tumbas del lenguaje articulado, de la sintaxis, de la ortografía), basta con escuchar el pobre lenguaje de las nuevas generaciones, que usan apenas 200 palabras de las 85 mil del castellano. No terminan ni las frases ni las palabras, no tienen sinónimos ni metáforas, el “boludo” se repite diez veces en una frase de doce palabras. Patético comodín de quienes ya no tienen qué decir ni con qué decirlo. La riqueza que vi en Monte Albán me enfrentó dramáticamente a la pobreza de nuestra comunicación cotidiana. ¿Habrá tiempo de un rescate antes de que nos alcance el más oscuro silencio?


27.06.2008
Desde la entrepierna
“Tengan coraje, muchachos, pónganla”. Con esta agresiva invocación un ex presidente alérgico al disenso, a la diversidad, a los mecanismos institucionales, define una concepción machista de la política y de la vida. Una concepción tóxica y, lamentablemente, hegemónica y vigente. Para el machismo el coraje es un atributo genital, no del espíritu. El que la tiene más larga, el que los tiene más grandes, el que “la pone”, ése es él más corajudo. Como si el tamaño de los genitales tuviera que ver con la voluntad, como si fuera un mérito, como si uno eligiera con qué genitales nacer. “Tengan coraje, pónganla”, es la proclama del machismo impiadoso, emocionalmente anémico, ajeno a la empatía. “Póngala”, les exige a los legisladores adeptos (muchos de ellos temblorosos ante el macho alfa). ¿Y las legisladoras? Ellas, que no pueden “ponerla” porque no la tienen, ¿están excluidas del coraje? ¿Y la Presidenta, a quien un coro de barrabravas adeptos le exigía hace poco que “ponga huevos”?. ¿Cómo demostrará “coraje”, ella que es mujer, cuando su propio omnipresente marido declara públicamente la idea de que la fuente del coraje reside en la entrepierna masculina? Flotamos en una pecera de masculinidad tóxica que, cada día, se contamina un poco más.

       
     

SUMARIO DE REFLEXIONES
2007 I ENERO 2008 I FEBRERO 2008 I MARZO 2008 I ABRIL 2008
MAYO 2008 I JUNIO 2008 I JULIO 2008 I AGOSTO 2008 I SEPTIEMBRE 2008  
OCTUBRE 2008

 

Principal I ¿Quién es? I Libros Publicados I Artículos I Entrevistas
Conferencias I Reflexiones I Mis Links I Libro de visita

Sergio Sinay - sergio@sergiosinay.com - [+5411] 4772-9139 ó 15- 4496-5763 - Argentina