Reflexiones
Semanales
26.02.2007
Esclavas
en el siglo XXI
Mientras cuatro modelos, más otras muchachas que no lo son, mueren
en las últimas semanas en distintos países destruidas
por la anorexia, la empresa de modas Dolce & Gabbana lanza a nivel
internacional un aviso en el que se ve a un hombre sometiendo a una
mujer a la que tiene tomada por las muñecas, mientras otros cuatro
varones miran. En España el anuncio provocó la suficiente
indignación y reacciones como para que D&G lo retirara. ¿Aceptó
la firma que había transgredido límites éticos
al exhibir como argumento de venta una violación colectiva? No.
Simplemente se limitó a agredir a todo un país: “España
se ha quedado atrás”, dijo despreciativamente. D&B
con su cinismo perverso e irresponsable y las muertes de las chicas
que entregan su vida en el afán de agradar son apenas dos indicios
de cómo, en pleno siglo XXI, prevalece un modelo masculino que
reduce a la mujer a simple instrumento de deseos ajenos, o de necesidades
mercantilistas. Bajo formas refinadas y sutiles, la esclavitud existe
hoy. Se puede estar a la cabeza de la moda y en lo más oscuro
de la moral al mismo tiempo. D&B y los gestores de las pasarelas
lo demuestran.