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Reflexiones Semanales


03.12.2007
Machistas “progres” 
“La violencia contra las mujeres en la Argentina constituye un grave problema”, dijo el director de Amnistía Internacional en el país, Rafael Barcas. Habló el 20 de noviembre, durante la presentación de un programa de 14 puntos en el que se pide al gobierno que convierta el tema en política de Estado (¿hay que pedir esto?). Sólo en la provincia de Buenos Aires hubo 26.631 denuncias en 2006. Un país machista, hipócritamente machista. Un país machista de arriba abajo, donde la mujer y los niños son seres en riesgo. Un país machista, que se maquilla con discursos “progres”. Jorge Telerman, jefe del agonizante Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estaba invitado y no fue. Quizá el evento no era suficientemente frívolo. Gabriela Michetti, próxima vicejefe de ese gobierno, también faltó (a veces ni la conciencia de género solidariza). Autoridades nacionales, ninguna. País machista, de dirigentes machistas, usen falda o pantalón. Se entiende: 26.631 mujeres golpeadas (sumemos las que no denuncian, que son muchas más, y las asesinadas, y los chicos y chicas abusados) no son electorado. No son negocio. Masculinidad tóxica con portadores de ambos sexos. Siga el baile.


13.12.2007

Felices y suicidas 
Una encuesta reciente revela que el 49%. de las personas consultadas sabe qué es el cambio climático (o calentamiento global) y conoce sus consecuencias. Se les preguntó si estarían dispuestas a hacer cambios en su estilo de vida para contribuir a detenerlo. El 69% respondió que no. Vivimos entre depredadores suicidas, dormimos con el enemigo. Son un peligroso ejército de seres que miran su ombligo y consumen vorazmente para su ombligo. Pasarán por el mundo para degradarlo, dejarán a sus hijos (a quienes incluso dirán que “aman”) un escenario agonizante. Sólo en Argentina se tiran por año 100 mil toneladas de chatarra electrónica. Celulares, computadoras, televisores, etc., etc., que se desechan no porque hayan dejado de funcionar sino porque salió un modelo nuevo. Cien mil toneladas de chatarra contaminante. Al Gore, no es santo de mi devoción (no firmó el tratado de Kioto, es socio de petroleras, usa miles de bombitas de luz y derrocha agua en su mansión de California) pero pidió hace días, al recibir el premio Nóbel de la Paz, “un alto el fuego contra la Tierra”. ¿Quiénes serán capaces de detener la matanza del planeta en estos días devoradores y salvajes de derroche, de “felices” fiestas, “felices” compras, “feliz” consumo, “feliz” egoísmo, “feliz” inconsciencia? ¿Quién se atreve a apearse del loco tren que corre hacia el abismo?


19.12.2007
Dejar que te alcance
“¿Y si en lugar de perseguir la felicidad nos quedáramos quietos para que ella nos alcance?”, pregunta el filósofo alemán Peter Sloterdijk. Buena pregunta para estos días, en los que la palabra felicidad habitará en nuestras frases y deseos hasta saturarlos. Corremos detrás de la felicidad, ¿pero qué dejamos atrás mientras nos lanzamos en esa búsqueda compulsiva? A veces nuestros vínculos, a veces nuestros espacios interiores, a veces nuestros mejores sueños. Creemos que la felicidad es una presa y que, una vez cazada, podremos colgar su osamenta, como un trofeo, en nuestras paredes. Creemos que tendrá forma de auto nuevo, de casa nueva, de flamante celular, de computadora poderosa, de nueva pareja, de sexo a discreción. Creemos que tendrá forma de Disneyworld o de Miami, de joya, de reloj de colección, de champán caro, de colección Armani. Y continuamos en la carrera, y cuando creemos haberla atrapado abrimos nuestras manos y no hay nada o sólo hay un efímero placer, que pronto se esfuma y pide más. No hay presa, sólo plumas. Es que la felicidad no es un fin ni una presa. Inútil correr, entonces. La felicidad es la consecuencia de una manera de vivir, es lo que nos deja una vida con sentido, con empatía, con propósitos y horizontes que vayan más allá de nuestro ombligo. La felicidad es lo que nos alcanza cuando vivimos de modo que mejoramos un poco el mundo. Y para eso no sirve correr, hay que estar.
       
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Sergio Sinay - sergio@sergiosinay.com - [+5411] 4772-9139 ó 15- 4496-5763 - Argentina