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Artículos / Sexualidad y Salud


El estrés de confundir hacer con ser

Por Sergio Sinay

"¿Qué quieres ser cuando crezcas?". Esta es una pregunta que se formula mucho más a los niños que a las niñas. Con tal interrogante se instala desde muy temprano en la vida de los varones un factor de estrés que mostrará sus efectos en la adultez..

Para los hombres el hecho de tener actividad o profesión definidos sigue siendo ante todo una obligación. Cuando se le pregunta a un hombre "¿Qué sos?", generalmente responde "Soy abogado, comerciante, médico, conductor de ómnibus, marino, ingeniero, etc.". Su actividad y su identidad se confunden. Y esa confusión ubica al varón en una situación de presión permanente. En tanto considera que su éxito laboral y económico es la medida de su existencia, se siente impelido a proveer, producir, tomar decisiones y tener las circunstancias de su vida productiva bajo control.

Debe ser algo para ser alguien. Dedica su energía y su atención a ese objetivo y, aunque tarde en advertirlo o en aceptarlo, esto lo sumerge en el estrés. Este puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Irritabilidad
  • Alergias
  • Ardores estomacales permanentes
  • Hipertensión (alta presión sangu’nea)
  • Ulceras
  • Adicciones (al alcohol, a drogas, al tabaco, al juego, a la velocidad)
  • Reacciones o conductas imprevisibles
  • Pérdida del apetito sexual
  • Disfunciones sexuales (eyaculación precoz, eyaculación retardada, falta de erección o pérdida de la misma).

Muchas de estas señales pueden estar directamente vinculadas con las exigencias de ser, cumplir y actuar como varón dentro de los parámetros de nuestra cultura. Al ser más resistentes al dolor físico y al estar habitualmente disociados de su mundo emocional (pues el área de los sentimientos suele ser considerada "femenina") los varones tardamos más en registrar estas señales o no lo hacemos hasta que a dilación se convierte en una cuestión grave.

Cada vez más hombres toman actitudes preventivas ante el fenómeno del estrés masculino. Se replantean sus objetivos de vida, le dan un espacio respetable a sus necesidades reales (no a las impuestas por el "deber ser"), manifiestan sus emociones y sentimientos, no asumen desafíos imposibles de afrontar sólo para demostrar su "hombría", buscan mantener una comunicación permanente con sus seres cercanos y queridos, tratan de construir espacios de intimidad real en la familia, la pareja y la amistad, no se avergüenzan de abandonar actividades que los exigen hasta dañarlos para asumir, en cambio, otras en las que se sienten expresados y en paz interior consigo. Se trata, en fin, de que la pregunta "¿Qué sos?" no tenga una respuesta œnica y monolítica, sino otra tan variada y rica como la vida del varón que la emite: "Soy varón, marido, novio, amante, hijo, padre, amigo, hermano, compañero, deportista, poeta, soñador, cantante, trabajo en un estudio, en una fábrica, en una oficina, salgo a pescar, escribo...".Y así en más. No es una respuesta breve, pero resulta un buen antídoto contra el estrés.

 


 

 

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Sergio Sinay - sergio@sergiosinay.com - [+5411] 4772-9139 ó 15- 4496-5763 - Argentina