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Cacho |
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por Sergio Sinay |
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A principios de 2004 se jugaba en la Argentina en Torneo de las Naciones de Hockey femenino. En un partido frente a Alemania, las Leonas convirtieron un gol que, en realidad, no fue. Pero los árbitros lo convalidaron. Cuando las alemanas se quejaron, Sergio Cacho Vigil, técnico de las Leonas, dijo a los árbitros que el gol no había sido. Y el fallo cambió. Vigil siempre dice que sin ética y sin moral no hay deporte. Y repite que lo más importante que le pasó en su vida no es haber ganado el Mundial con las Leonas, sino haber conocido a Marcela, su esposa y madre de su hijo Thiago, y con ella el amor. Para muchos “vivos criollos” aquella actitud de Cacho era la de un gil. Para los “vivos criollos” (una lamentable mayoría, y así nos va) la trasgresión, la trampa, la avivada son méritos. Para los “vivos criollos” la mano de Dios es casi un símbolo de la “argentinidad al palo”. Y para ellos, seguramente, el primer gol de Argentina ante México en los octavos de final del Mundial (vergonzosamente validado por un árbitro posiblemente puesto allí con la venia del “gran vivo criollo” Humberto Grondona, segundo capo de la FIFA) será motivo de gozo mayor que el tercer gol, verdadera obra de arte futbolística de Carlos Tevez. Los “vivos criollos” están en la política, son mandatarios, ministros, jefes de gabinete, creadores de diplomacias paralelas, están en la calle, en las rutas, en las colas, en la tele (con una tijera en la mano chorreada de machismo tóxico), están en todas partes y hacen ruido. Pero hay esperanza: Cacho Vigil también es argentino, se cansó de ganar, no sólo copas y trofeos, también ganó toneladas de respeto, de amor, de prestigio. Y enseñó lo mejor. Sigue ganando, sigue enseñando y no es único. No forma parte de una mayoría, pero existe. Y acaso, aunque silenciosa (y sin “sponsors oficiales” de la avivada) termine por dejar mejores huellas, más persistentes y por las cuales valga la pena lucir la camiseta. |
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Diego dijo...
Sergio, coincido totalmente con lo que expresás. Sergio Vigil es un verdadero ejemplo de persona. Ojala hubiera muchos más como él.
6/30/2010 9:47:52 PM |
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gustavo dijo...
Acabo de separame de mi expareja, con la que vivi 10 años y me junte porque me dijo que era mi hijo, de la ecografia surgio que no lo era, pero lo mismo lo crie como mio, varias veces nos peliamos y siempre fue la misma contestacion NO ES TU HIJO, NO LO VES MAS, esta vez no es la excepcion, CON LO CUAL TUS PALABRAS CALAN HONDO, NO ES SER SINO SENTIRSE QUE UNO NO SE FALLA A SI MISMO .- DUELE, PERO SE QUE ALGUN DIA ME PERDONARE POR HABER DADO AMOR Y SER FIEL A LO QUE SENTI, TENDRA QUE HABER MAS SERGIOS VIGILES, Y NO CREER QUE DAR AMOR ES DE GILES
6/29/2010 6:02:43 PM |
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Ale dijo...
Querido Sergio... esta situación me hace pensar que muchas veces nuestra moral es circunstancial, de acuerdo a los que nos conviene... Creo que debemos hacernos cargo de nuestros errores... Esta semana miraba un canal brasilero y ellos justificaban la mano de Luis Fabiano en el gol... supongo que esta característica no sólo es viveza criolla, es simplemente humana... Si nos comparamos con los demás siempre somos mejores, siempre tenemos justificación ( que son sólo excusas)... y luego nos paseamos por las calles pidiendo justicia... SER JUSTOS es darle a cada uno lo que le corresponde y no atribuirnos méritos que no deberíamos... Gracias una vez más...espero con ansias cada semana tu reflexión... un abrazo desde E. Ríos
6/29/2010 10:35:59 AM |
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Me gustaría que compartieras tus reflexiones conmigo. |
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