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¿Se puede enseñar la responsabilidad? |
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por Sergio Sinay |
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Por Carlos Baudry
(La siguiente entrevista fue publicada por la revista Nueva, el 5 de septiembre de 2005)
Le decimos que irresponsables hubo desde que el mundo existe y Sergio Sinay responde que está de acuerdo, pero que nunca, en la historia de la humanidad, y concretamente en la Argentina, hubo tanta abundancia de irresponsabilidad, algo que se advierte en la familia (que está en una crisis profunda), en las relaciones entre gobernantes y gobernados (signadas por la desconfianza, la indiferencia o la corrupción, y a veces por las tres cosas a la vez), en la educación y también en las relaciones hombre-mujer, inestables, precarias, y en ocasiones furtivas. La responsabilidad es el tema de su último libro Elogio de la responsabilidad.
–Sergio, ¿por qué cuando se escucha la palabra irresponsabilidad se piensa, antes que nada, en los políticos?
–Porque son emergentes de la sociedad, porque están en la vidriera, y porque, en lo que nos toca, son de cuarta categoría. Todos. Claro, no vinieron en un plato volador. Son parte de nosotros. Cuando asumen sus cargos, casi inevitablemente, dicen que con la pesada herencia que recibieron no pueden hacer otra cosa que lo que hacen. Pero cuando hacían su campaña esa pesada herencia ya estaba. Entonces, parece que sus campañas las hacen en Suecia y después gobiernan en la Argentina, y no se hacen cargo de lo que prometieron. Y generan desde expectativas frustradas hasta desgracias dolorosas, como la mortalidad infantil, la falta de trabajo, la falta de seguridad y la salud en bancarrota. Todo el mundo hecha la culpa a los demás y ya está. Si los demás son culpables, yo no tengo nada que ver, deducen. Eso es irresponsabilidad llevada al extremo.
–¿Y qué se puede hacer para que no ocurra más? ¿Se puede enseñar responsabilidad?
–Se puede. Pero no es un trabajo para hacerlo desde arriba hacia abajo. No se trata de dictar cátedra, sino de comenzar con los chicos desde la infancia. No diciéndoles “vos tenés que ser responsable”, sino dándole ejemplos. Si vos les decís que no hay que mentir, y suena el teléfono y vos comentás “si es para mí decile que no estoy”, entonces le estás enseñando a mentir. Con los adultos –los políticos– es más difícil, porque ya están formados (o deformados).
–¿Y entonces?
–Entonces, lo que hay que explicarles a los chicos (y si querés también a los adultos), con el ejemplo y con las palabras, es que ninguna ola es una ola solitaria, sino que forma parte del mar, que ningún hombre actúa en soledad, sino que somos parte de una misma sociedad, y que ningún acto, aunque parezca pequeño, deja de tener consecuencias. Y que ser responsable no es ser obediente o cumplidor (aunque muchas veces está bien que lo sean) sino que ser responsable consiste en conocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Y que, si se ha hecho algo mal, la responsabilidad consiste en la capacidad de responder y de reparar el daño que se ha hecho.
Responsabilidad y amor
“Hay responsabilidad política, en el dirigente, y también responsabilidad empresaria, y responsabilidad en el amor” –argumenta Sinay.
–¿Empiezo a entender... “soy responsable por mi rosa”, como dijo Saint-Exupéry?
–Sí. Pero no esperar que el otro sea responsable de mi felicidad. No se es padre para que tus hijos –que son personas– te llenen de satisfacciones.
Si te las dan, mejor. Pero no podés pretender que el objetivo de sus vidas sea tenerte contento. Y tampoco podés exigirle a tu mujer, o a tu novia, que sea responsable de tu felicidad. Cuando se dice “me hizo infeliz” estás delegando tu responsabilidad de ser feliz en otro o en otra. Es una idea de responsabilidad como obligación o como dependencia.
–¿Y cómo sería la responsabilidad en el amor?
–Es el ejercicio vivencial permanente que me permite darme cuenta de mis emociones, de mis sentimientos, de mis pensamientos, de mis palabras y de mis acciones para hacerme cargo de ellos. No haciendo un mea culpa, sino actuando de manera de no hacer daño ni generar falsas expectativas en el otro. Porque cuando genero falsas expectativas, el vínculo es tóxico, y ella, o él, piensan que tienen que hacerse cargo de mí y darme felicidad. Y que yo tengo la misma tarea. Por supuesto, amar es desear el mayor bien posible para el ser amado, y hacer lo necesario para que eso ocurra. Pero no la dependencia.
–En estos días el tejido social está roto o por lo menos fragmentado: hospitales que no atienden a los enfermos, chicos que no tienen acceso a la escuela y en muchos casos al alimento, desocupación, calles cortadas, cortadas a los trabajadores, no a quienes fueron o son responsables del malestar general. ¿Es posible regenerar y volver a unir el tejido social?
–Repito: es importante que cada uno entienda que es una ola y que como ola es mar, y que el mar nunca va a desaparecer. Creo que sí, que se puede regenerar el tejido social, pero desde la vida cotidiana. Si vos mejorás los vínculos en tu casa, y luego con tus vecinos, y luego en tu barrio, que son los lugares en donde vos podés influir, si entendés que el sufrimiento del otro es algo que tiene que ver con vos, y se forman pequeños círculos de responsabilidad, hay una esperanza. Por lo demás, no todo está perdido. Hay emergentes que viven y actúan de un modo responsable, que tejen vínculos con su medio, emergentes de conciencia, gente que actúa, que dice esto ya no va más y trata de mejorarlo. Mi último libro fue escrito desde la bronca y desde la esperanza. Bronca por la irresponsabilidad que hay en todos los planos, por cómo nos tratamos.
La esperanza en marcha
–Vos decís “la esperanza”. Y es verdad. Hay gente que cree a pesar de todo, y elige nuevas autoridades con la esperanza de que mejore la situación general. ¿No es una esperanza un poco ingenua?
–No. Mirá, vos te hacés una herida en la mano, por accidente, y al instante la piel y los tejidos comienzan a regenerarse. La piel cicatriza y te curás de esa herida. El cuerpo social tiene esas mismas defensas, tiene defensas contra el caos y la irresponsabilidad. La piel tiene memoria genética de estar sana, y la sociedad también. Entonces, va a buscar lo que necesita, porque en algún lugar sabemos que así no somos, que hemos sido mejores y que podemos volver a serlo. Pero no esperanza de sentarse a aguardar que todo mejore: esperanza en acción, mejorando lo que cada uno pueda mejorar. Sé que el despertar de la conciencia está en una zona prehistórica, pero en estos días hay una inmensa soledad y angustia existencial. Si estuviéramos mejor comunicados, si amáramos a nuestro prójimo, si estuviéramos más tiempo con la gente que queremos, las cosas mejorarían. Pero con el ejemplo. No podés disociar, el discurso por acá y las acciones por allá. Y tener en cuenta que debemos ponernos en acción ahora. No mañana: ahora. Y comenzar por casa.
–En soledad.
–No. Con los otros, porque, todos somos parte del mismo mar. Somos partes de un tejido inmenso, y cuando se desagarra ese tejido, y está ocurriendo ahora, el otro no es el prójimo sino el enemigo, el obstáculo. Pensar así es dañino. En uno de mis libros cito a John Donne, aquel célebre poema de Donne: “Ningún hombre es una isla. Si Europa pierde un solo peñasco, el continente entero se estremece y sufre por su pérdida. Por eso, jamás preguntes por quién doblan las campanas: están doblando por ti”. No hay olas únicas o solitarias. Lo que afecta al mar me afecta a mí, y a vos y a todos.
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Oscar dijo...
Segun mi experiencia, uno de los pilares enfermos que tenemos en nuestra sociedad es un entender erroneo de las relaciones, donde en cualquiera de ellas, la sustancia basal es la dependencia. Y todo lo que trae aparejado esto: control, manipulacion, victimizacion, responsabilizar al otro de mi infelicidad. Generalmente de formas camufladas y muy bien enmascaradas, aunque algunas veces de formas groseramente expuestas. Concuerdo con la entrevista en muchos puntos, pero en especial en éste. Yo cuando comencé a responsabilizarme de mi vida, y en eso entra mi sustento, mis emociones, mis elecciones, mi autosatisfacción en todo tema, magicamente logre comunicarme mucho mejor con los demas. Aprendí que esto era posible por compartir en mis relaciones lo que yo ya tenia adentro mio. Ya no busco relaciones para satisfacerme, para llenarme, ahora busco relaciones para compartir todo ese material con el cual me nutro como persona en mi interior, que es mi camino de vida, mi forma unica de vivir la vida. Comparto lo que creo que soy para asi lograr saber mas sobre quien soy verdaderamente, y me quedo amando atentamente al otro para completar este proceso. De mas esta decir que esto es un proceso constante e interminable.Y que todavia a veces es raro, sockeante, porque demanda de mi mucha sinceridad y respeto por mis sentires. Y Doy gracias a AL-ANON por sus enseñanzas. Un saludo a Todos. Oscar, de Rosario
10/5/2009 7:00:28 PM |
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Alicia Lucía Farroni dijo...
Excelente exposición y concuerdo en totalidad con ella...Ser responsable no es algo que se pueda enseñar como las operaciones matemáticas, las reglas ortográficas ó los límites de la República Argentina...Es un proceso que se va adquiriendo desde que se es pequeño y a través de los padres, primeros educadores, de los mayores y en la Escuela...Siempre digo que todos ellos son el espejo donde se miran los niños y para que vean esa imagen clara y contagiosa, deben desenvolverse de igual manera: CON RESPONSABILIDAD...Cuando a veces suelo escuchar a la presidente pedirla, por ejemplo, en redistribuir las riquezas, me digo:-Cómo le puede pedir a otro lo que no hace primero ella???...Mi reflexión sobre este y otros valores que escasean hoy es:NADIE PUEDE DAR A LOS DEMÁS LO QUE NO TIENE PRIMERO EN SU VIDA PERSONAL!!!...Cordialmente, Alicia Lucía Farroni-Santa Fe provincia.-
10/2/2009 4:07:30 PM |
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Me gustaría que compartieras tus reflexiones conmigo. |
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